El arte de conservar la energía. No perderla inútilmente. Lección 13. Curso Autoestima

 Del saber conservarte y evitar pérdidas energéticas

No sirve de mucho nutrirte y llenarte de energía, si luego la tiras, la pierdes, la derrochas o gastas inútilmente.

El saber conservar la energía, es el segundo trabajo energético del ser ,y debes ser consciente si tienes pérdidas energéticas.

Tenemos que tomar conciencia, y descubrir los agujeros por donde perdemos la energía, para solucionar estas pérdidas. 

La rigidez y tensión nos bajan mucho nuestro nivel de energía. El estrés produce en el cuerpo un estado de tensión, y si es crónico, no solo nos hace perder energía, también podemos enfermar o deprimirnos. La tensión permanece aunque las circunstancias, y actitud que la originaron, desaparezcan, porque se ha quedado anclada en los músculos y órganos del cuerpo. Estas tensiones musculares, retienen la energía e impiden que circule libremente, también dificultan la expresión emocional, y a la larga dañan la salud. Poco a poco, el cuerpo se va haciendo más y más rígido debido a las tensiones, lo que bloquea en parte la vivencia y expresión de la energía de la vida en ti.

Cuanto más rígido esté tu cuerpo, cuanto más rígida sea tu mente, cuanto más rígida sea tu vida, más lejos estarás de las fuentes de la vida y la energía, porque la vida es apertura, flexibilidad, capacidad de adaptación y saber fluir. Un niño cuando nace está en su nivel máximo de flexibilidad y apertura.

La educación, las luchas y los dolores a los que tenga que enfrentarse, le van cerrando y cerrando, le van haciendo cada vez más rígido, y eso, al mismo tiempo que le aleja de la vida, le acerca más a la muerte, que es la rigidez total. Envejecer es hacerse cada vez más rígido, física, mental y emocionalmente.

En el trabajo de la energía, es muy necesario rebajar tus niveles de tensión, agobios y estrés. Aprender a serenarte, confiar, disfrutar del camino y afrontar con serenidad las dificultades. Hay que tratar de evitar esa rigidez que la tensión produce en el cuerpo porque es como un pozo sin fondo por donde derrochas mucha energía. 

Puedes hacerlo con un conjunto de actitudes, la primera y principal es la de aprender a fluir y ser abierto a lo nuevo, flexible y tolerante en la vida. También puedes evitar esa rigidez con la respiración profunda, la meditación y la actividad física, moviendo tu cuerpo para que se mueva la energía y se desbloqueen nudos energéticos. 

Lo fundamental es disfrutar del camino más que de los resultados. Tú haces las cosas lo mejor posible, y ya no puedes hacer más; el resto no depende de ti, solo te queda fluir, confiar en la Vida, aceptando que, pase lo que pase, siempre será una oportunidad para aprender y evolucionar. 

Cuando algo te hace perder mucha energía, puede ser porque esa acción, persona o actividad no te conviene, y deberías evitarlo; o también puede ser por tu propia actitud; ante lo que haces. 

A veces tenemos que hacer algo forzosamente, como quien va a trabajar y no le gusta su trabajo. El trabajo, en sí mismo, nos consume energía, incluso aunque nos guste, pero si vamos al trabajo a disgusto, y hacemos las cosas con mal humor, la pérdida energética será mucho mayor. Ante esto sólo caben dos cosas. Cambiar de trabajo o cambiar de actitud ante el trabajo. 

Cuando algo te consume la energía, lo mejor es cambiar y evitar eso que te desgasta; pero si no puedes hacerlo, debes encontrar una actitud que te permita estar más a gusto con eso obligatorio que tienes que hacer. 

A veces más que cambiar de trabajo, de pareja o de relaciones, hay que cambiar de actitud para no perder la energía. 


¿Qué nos hace perder la energía?

Principalmente el miedo, los agobios, el estrés y la tensión con que vivimos. La necesidad mental de querer tenerlo todo bajo control ,para tener una seguridad total que en realidad nunca existe. Para evitarlo hay que aprender a fluir. 

Básicamente perdemos la energía por lo siguiente: 

– Queriendo luchar para controlarlo todo, para tener una seguridad total. Para evitarlo hay que aprender a fluir aceptando los riesgos y lo imprevisto como parte de la magia de la Vida. 

– Queriendo ganar. Cuando necesitamos convencer a los demás, que nos den la razón e imponer nuestras razones, perdemos mucha energía. Quien tiene la certeza interior no necesita convencer a los demás.

– Queriendo juzgar. Continuamente estamos juzgando a los demás y a nosotros mismos. No hay nada perfecto. Para evitar la pérdida de energía que produce estar siempre juzgando, hay que fomentar la tolerancia y aceptar la biodiversidad como la gran riqueza de la naturaleza y la humanidad.

– Queriendo sufrir. A veces nos empeñamos en ir de víctimas, nos regodeamos en el dolor, en la ofensa recibida y en la magnificación de nuestra pena y sufrimiento. Esto nos daña y nos hace perder energía. Para evitarlo hay que saber perdonarse y saber perdonar.

– Queriendo ser perfectos. El irreal deseo de perfección en que nos han educado, también nos hace sufrir y perder la energía queriendo mantener una actitud que es imposible. Nadie es perfecto. No existe la persona perfecta, la pareja perfecta ni la relación perfecta. Solo puedes empezar a ser perfecto cuando admites tus imperfecciones. Lo único que puedes hacer es ser cada vez más íntegro, más consecuente contigo mismo. Aceptar tus errores, tus defectos, y si te caes, simplemente tienes que levantarte y seguir caminando hacia tu objetivo.

– Queriendo ser negativos en general. Siempre que orientamos nuestra mente hacia lo negativo, siempre que nos abandonamos en pensamientos de conflicto, dolor u oscuridad, perdemos energía, perdemos vida y salud. 

Actitudes que te ayudan a conservar la energía
Aprender a Fluir

Perdemos mucha energía intentando controlarlo todo, incluso lo que no podemos controlar.  A veces es necesario fluir, confiar, dejarse hacer. Hay que saber afirmarse y luchar cuando es necesario, cierto, pero también es necesario saber ceder y dejarse llevar cuando la Vida nos pide fluir.
Cuanto más control necesitas tener sobre las cosas, sobre los demás o sobre ti mismo, más energía necesitas emplear para lograrlo. Está claro que no podemos tener todo bajo control, simplemente intentarlo es agotador y un esfuerzo inútil. Hay que aprender a confiar y fluir con la vida. Si no lo haces, estás siempre bajo tensión, y esa actitud es el origen de graves pérdidas energéticas que, en casos extremos, llevan a la depresión y la enfermedad.

 Cultivar la armonía y el equilibrio con lo que te rodea
No podemos pretender recibir más de lo que damos, ni dar más de lo que recibimos. Cuando las relaciones son equilibradas nos nutren y crecemos, cuando son desequilibradas, poco a poco nos van desgastando.

 No Juzgar
Si algo te duele, si algo no te gusta, si alguien te molesta, tienes el derecho y el deber de evitarlo, pero no pierdas el tiempo juzgándolo. Nunca juzgues la realidad, simplemente vívela de la forma más natural y creativa posible.

No te juzgues a ti mismo ni tampoco a los demás. Cuando juzgas algo, limitas las posibilidades de tu vivencia de ese algo. Todo juicio está basado en un patrón, en una moral, y en el universo no hay patrones ni morales preestablecidas ya que todo es cambio, energía en evolución.

 Saber perdonar
El rencor, el odio hacia alguien aunque esté totalmente justificado, es un veneno que te intoxica y te enferma, solo el perdón te hará libre y te sanará completamente, haciendo que no pierdas tu vida, tiempo y energía. Por supuesto, perdonar no es dejar que vuelvan a ofenderte, sino liberarte totalmente de la ofensa para que no quede ni rastro en ti. El daño recibido puede no haber sido intencionado, luego borremos la intención y liberemos intencionadamente el dolor producido.
Ser coherente contigo mismo para no negarte a ti mismo. Ser coherente contigo mismo es algo que te afianza en ti, que te da el sentimiento de poder y valía personal, mientras que contradecirte te resta fe en ti, y por lo tanto, te quita energía.

Evitar los pensamientos conflictivos y negativos. Mente Positiva
Los pensamientos negativos, pesimistas, desconfiados, con exceso de crítica y  miedo. Los pensamientos de tensión y todos los negativos en general, nos hacen perder energía, nos contraen y bloquean, impidiendo el libre flujo de energía. Cierto que puedes tener estos pensamientos, que son inevitables, pero la actitud correcta es no mantenerlos, no darles tu energía, es decir, no hacerles caso y dejar que pasen como nubes  que el viento lleva, sin identificarte con ellos. Si además apuestas por los pensamientos positivos contrarios de optimismo, confianza y esperanza, no solo evitarás perder energía, sino también enfermarte y sufrir.
Para ello tienes que tomar la decisión consciente de no dejarte llevar por pensamientos negativos. Lo haces porque sabes que te dañan, y tú no quieres ningún mal para ti. Tomas la decisión de afianzarte en pensamientos positivos. Lo haces porque sabes que te aportan energía, salud, vitalidad y tu vida es más gozosa. Lo haces porque deseas tu felicidad.

Rompiendo inercias negativas. La energía de la liberación
Hay algo en la materia que tiende a la rutina, como método de ahorro energético. Al hacer siempre la misma cosa y de igual manera, se tiende a hacerlo mejor y con menos gasto energético. Esto está bien para las máquinas, pero cuando hay cosas nuevas que debemos introducir en la vida, algunas inercias anteriores, pueden ser un obstáculo.
Cuando algo se convierte en rutinario, y es necesario dejarlo atrás, sucede todo lo contrario, no ahorramos energía con esa rutina; se gasta, y además, está bloqueando la nueva energía que podríamos usar.
Si rompemos la inercia, tendremos a cambio la energía que se gastaba en el circuito roto, y podemos ponerla a trabajar en lo nuevo, que queremos hacer.
No dejes que la rutina carcoma tu energía, y cuando necesites romper la inercia, pon todas tus fuerzas en ello, quizá al principio te cueste un poco más, pero una vez roto el hábito la energía anterior, te dará más impulso, y cada vez te será más fácil avanzar a lo que tu quieres.
El dejar atrás y romper con las inercias y rutinas que no te convienen, aporta una gran energía: La energía de la liberación, el sentirte satisfecho de ti mismo, por haber sabido dejar atrás, algo que no te convenía. Eso refuerza tu autoestima, te da energía y desarrolla tu poder personal.

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